La piedad cristiana no compite con la buena teología
Separar doctrina y devoción ha debilitado a muchos creyentes. La fe madura aprende a unir verdad, adoración y obediencia.
Separar doctrina y devoción ha debilitado a muchos creyentes. La fe madura aprende a unir verdad, adoración y obediencia.
La Reforma no pertenece solo al pasado. Sus convicciones centrales siguen siendo decisivas para una iglesia que necesita volver al evangelio, la Escritura y la centralidad de Cristo.
Ser reformado no es adoptar una etiqueta tribal. Es afirmar la autoridad de la Escritura, la centralidad de Cristo y la soberanía de Dios en la salvación y en toda la vida cristiana.